El significado del código QR o código de respuesta rápida se puede entender de manera fácil, reconociéndolos como una evolución de los códigos de barra popularizados en los 80. Evolución que además guarda una diferencia significativa no sólo en sus características, sino además en sus funciones.

En primer lugar el código QR corrige las principales falencia que presenta el de barras, su limitado espacio para contener una secuencia de números y su incapacidad para corregir errores. Al crear el código QR, los japoneses incorporan un sistema de corrección de errores y multiplican la cantidad de información a contener permitiendo ingresar  dígitos, textos, imágenes y archivos, pero tal vez lo más revolucionario fue la posibilidad de descifrar este tipo de códigos con la cámara de  un teléfono celular.

Para que funcione la lectura de este código, debes  tener en tu smartphone un programa especial que lo interpretará, aplicaciones que a estas alturas son muy fáciles de descargar y gratuitas en su mayoría.

Aunque la posición de los códigos QR como los favoritos del usuario común, es clara, la empresa Spuderlynk ha querido dar la pelea con uno similar denominado SnapTag, de aspecto muy atractivo y especialmente diseñado para la publicidad pues permite insertar en ellos el logo de la marca o cualquier otra imagen. Lo que está claro es que mientras el Snap Tag siga siendo pagado el código QR puede sentarse tranquilo en su trono.

Lo cierto es que lo códigos QR han alcanzado utilidades insospechadas y el marketing digital es el sector que más los utiliza, pero también podemos encontrarlos en tarjetas de presentación, catálogos de compra y ¡hasta en lápidas!… en Japón, por supuesto.

Periodista en Hostname (www.hn.cl)

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