El primer cable submarino privado de Google en Chile irá de Valparaíso a Los Ángeles, estará operativo a comienzos de 2020 y mejorará los servicios en la nube.

Para nadie es un misterio que Google es, hoy por hoy, el líder indiscutido en la industria de Internet. Por lo mismo es que están en constante innovación de sus servicios. Por esta razón es que el gigante de la web anunció la construcción de tres cables submarinos, que deberían estar operativos a comienzos de 2020.

Uno de los cables será el Marie Curie, el cual unirá la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, con Valparaíso y será el más extenso de los 11 con los que ya cuenta, con una longitud de 10 mil kilómetros. Además, la empresa norteamericana conectará mediante este sistema a EE.UU. con Dinamarca y Guam con Hong Kong.

De esta manera, lo que Google pretende realizar es expander y mejorar la calidad del servicio. “Estas inversiones suponen una conectividad más rápida y confiable para todos nuestros usuarios”, indicó Ben Treynor Sloss, vicepresidente de la plataforma en la nube de Google, a través de su blog.

¿Cómo afectará esto a Chile?

Son alrededor de 250 cables submarinos de Internet que se encuentran activos en el mundo, pero lejos de nuestras fronteras. Actualmente, la conectividad a Chile llega mediante dos partes, una en Arica y la otra en Valparaíso y datan de los años 1997 y 2000, situación que cambiará con la construcción de este nuevo cable.

Red de cables de Google

“Para llegar a Estados Unidos, nuestros cables tienen que pasar por el borde costero de Sudamérica, pasar por Lima, Ecuador, por el Caribe y después de eso, recién llegan a Norteamérica”, sostiene Cristián Ruiz, académico de la UC.

Sin embargo, el proceso de instalación no es algo simple. Los datos de Internet viajan por pequeños cabellos de fibra óptica, que funcionan como el corazón del cableado, los cuales se recubren con un tubo de plástico, cables de acero y finalmente con cobre. Este proceso se repite cuantas veces sea necesario, debido a los peligros que presenta el fondo marino en distintas zonas.

“Estos cables poseen un grosor de cinco centímetros. Es un cable largo, que va enrollado en un carrete de hilo, que el barco lo lleva y lo va transmitiendo. Hay un robot que va pasando y lo va fijando al fondo submarino”, añade Ruiz, quien ejemplifica el beneficio de este nuevo cable, “Es como que tuvieras una comuna en la cual se forman tacos porque no hay muchas salidas. Esto nos va a dar una salida más para la conexión de datos al exterior”.

Para el gerente general de Google en Chile, Edgardo Frías el aporte es claro. “Este cable nos permitirá crear un mejor servicio en la nube. Por ejemplo, cuando alguien comparta un archivo será mucho más rápido, cuando alguien vea videos en Youtube, tendrá una mejor experiencia o cuando alguien busque una dirección en el mapa, el resultado será mucho más rápido”.

Si consideramos que Chile es el país con mayor penetración de Internet en América Latina, este anuncio no deja de ser necesario. “Es la primera vez que tenemos un cable privado y sobre todo con esta gran distancia uniendo prácticamente sur con norte. Los demás cables que teníamos eran de consorcios. Arrancamos este año y es un proyecto que dura casi dos en implementarse y conectar los dos polos. Esto estará activo a principios de 2020”, manifestó Frías.

De esta manera, Google se une a lo que ya parece una tendencia en la región. Sólo es cuestión de recordar que hace unos meses atrás, Huawei también anunció un proyecto tentativo parecido con su cable submarino chileno.