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Has decidido más poder y accesibilidad y vas a cambiarte a un servidor dedicado o tal vez tu proveedor de hosting te ha recomendado avanzar a un dedicado pues ya no puede alojarte en un plan compartido. Has crecido y debes decidirte por uno de los innumerables servidores dedicados que se ofrecen en el mercado con diversas capacidades y características.

El primer paso es tomárselo con calma. Si puedes,  intenta comenzar con un servidor sencillo y simple. Con este servidor comenzarás a darte cuenta de a poco cuál es tu real necesidad y de paso te servirá para introducirte al mundo de los dedicados. Probablemente tu proveedor de hosting no esté muy feliz con la idea de ajustar tu hardware muy seguido, pero un buen proveedor lo hará sin inconveniente.

Si tu sitio es complejo, con streaming y bases de datos complicadas, considera que más que una máquina rápida necesitas una máquina contundente. Si tu sitio ya es bastante pesado como para requerir un servidor dedicado, entonces debieras comenzar con por lo menos 4 GB de RAM.  En el mercado hay disponibilidad de servidores con menos memoria pero su valor no disminuye tanto, por lo que partir con 4 GB  es una buena opción.

Un buen procesador vale unos pesos extras. Para muchos 4 núcleos son la base para trabajar hoy; esto no implica que deban invertir un inmenso monto en más núcleos, pero es importante al revisar las distintas opciones, consultar por aquellas con 4 núcleos y analizar nuestra posibilidad de pagarlos.

No dudes en consultar a tu proveedor sobre las opciones de servidores dedicados que pueden entregarte, pregunta todo lo que puedas y revisa todas las opciones, ya que generalmente los precios no varían tanto entre un servidor con ciertas características y otro.

Recuerda no tener miedo a experimentar, el servidor es tuyo por el tiempo en que lo contrates y tu proveedor de hosting debe apoyar y asesorar tus decisiones si quiere mantenerte dentro de sus clientes.

Periodista en Hostname (www.hn.cl)

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