Cuando investigues las tendencias de virtualización, pronto descubrirás que la mayoría de los ejemplos que se presentan se centran en temas de datacenter, es decir, la infraestructura que contiene varias máquinas que ejecutan aplicaciones, bases de datos y sitio web.

Eso no es un accidente. La mayor parte de la acción en el mundo de virtualización se focaliza en la virtualización de servidores. Las empresas TI buscan ávidamente la virtualización para tener un mayor control de sus servidores en extensión. Esta virtualización es fundamental porque muchas organizaciones TI se quedan sin espacio en sus centros de datos y la incapacidad de añadir más hardwares les limita la posibilidad de responder a sus clientes, por lo que deben recurrir a servidores virtuales para resolver este problema.

Existen tres formas principales de virtualización de servidores:

-Virtualización del sistema operativo

-Emulación de Hardware

En la emulación de hardware, el software de virtualización presenta un entorno de hardware emulado que opera sobre sistemas operativos invitados. Este entorno de hardware emulado normalmente se conoce como un monitor de máquina virtual (VMM). Los sistemas operativos invitados se instalan en una máquina virtual (VM) que interactúa con el VMM en lugar de interactuar con el hardware físico sobre el que se ejecuta el software de virtualización.

Es decir, en lugar de un sistema operativo que se instalan en una máquina física, este se instala en una máquina virtual que emula el hardware con el que el sistema operativo por lo general interactuaría. El VMM coordina el acceso entre el invitado VM y el hardware subyacente real.

-Paravirtualización, un concepto relativamente nuevo que busca ofrecer una virtualización más ligera, en términos de peso.

Cada tipo de virtualización de servidor tiene sus pros y sus contras y por lo mismo es muy importante que evalúes tus necesidades para que utilices la tecnología adecuada.

Periodista en Hostname (www.hn.cl)

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