Cables Submarinos Internet

Los cables submarinos permiten que enviemos mensajes y que nos conectemos a Internet, entre otras cosas. En Hostname queremos explicártelo en este artículo.

Si estás leyendo este artículo, probablemente sea porque Chile tiene una buena conexión a Internet. Pero te has preguntado ¿cómo es que tiene esa conexión? Pues  acá queremos explicártelo. En las profundidades del mar existen miles de kilómetros de cables que hacen esto posible.

Y es que en total, existen 293 cables, algunos de ellos que se encuentran activos y otros en construcción, pero que se estima que estén finalizados antes de que termine este año. Son estos cables los que hacen que la red de Internet funcione.

Y si pensamos que en 1995, menos del 1% de la población establecida estaba conectada a Internet y que hoy ya son más de 3.500 millones de personas –casi la mitad de la humanidad- la que se conecta a la red, queda en evidencia el avance y el impacto que ha tenido la web en la sociedad.

¿Cómo se construye Internet?

Para observar los cables que conectan al mundo, del cual hablábamos anteriormente, es que existe una base de datos gratuita y actualizada, denominada Submarine Cable Map 2017, que pertenece a la consultora de telecomunicaciones TeleGeography.

Además, en este mapa elaborado por esta consultora se pueden apreciar los cambios que ha habido en las rutas entre 1996 y 2015, según confirma la misma empresa en su sitio web.

Muchos de estos cables –de los cuales la mayoría pertenecen a gigantes de la industria como Google, Facebook y otros- viajan a través del Océano Atlántico, conectando a Europa con América, mientras que desde Miami, varios llegan a América Central y Sudamérica.

Mapa de cables submarinos

El primero de estos tubos transoceánicos construidos fue el que une al Reino Unido con Estados Unidos y fue hecho de cobre para operar el servicio de telégrafo, pero luego en la era de Internet pasó a ser de fibra óptica.

En tanto,  desde Miami son varios los que llegan hasta Centroamérica y Sudamérica. Algunos de los cables de Internet abarcan varios países del continente, partiendo desde Buenos Aires hasta Brasil o Puerto Rico.

A su vez, el SAC/LAN se origina en Guatemala, llegando a Ecuador, Perú y Chile, mientras que en el Caribe, confluyen varias redes que van creando un mosaico de cables, de los cuales sólo dos llegan a Santiago de Cuba.

Si quieres ver el mapa completo, puedes verlo haciendo click acá.

¿Qué pasa en otras partes del mundo?

Internet en el mundoAl otro lado del mundo, también existen estos cables submarinos, los que atraviesan las aguas del mediterráneo, partiendo por suelo español  para pasar por Italia y Egipto, navegando de esta forma el Mar Rojo y recorriendo aguas del Océano Índico.

En Asia en tanto, cruzan el Mar de la China Meridional y el Mar de la China Oriental, creando una mezcla de tubos de fibra óptica, conectando países como Hong Kong, Corea del Sur y Japón. En este último país, se encuentra el cable más profundo, ubicado a 8 mil metros, la misma altura que tiene el monte Everest, para que te hagas una idea.

¿Se puede llegar a dañar el cableado?

Internet es un servicio global, que es una realidad debido a los más de un millón de kilómetros de cables que conectan a once países costeros y en donde algunos son más resistentes que otros. Por ejemplo, los que se encuentran en Reino Unido y Estados Unidos superan en este aspecto a los del resto del mundo.

Sin embargo, por muy resistentes que sean, existe la posibilidad de que puedan dañarse. ¿Cómo¡ Existen varios factores. Uno de ellos tiene que ver con los accidentes con buques pesqueros y anclas de barcos. Dos tercios de las fallas de cables de Internet tienen que ver con estos eventos.

Por otro lado, factores ambientales, como los terremotos –muy de moda por estos días- también pueden perjudicar esta red. Otra razón -aunque mucho menos probable- son los mordiscos de los tiburones.

En Hostname queremos que entiendas cómo es que tenemos Internet en Chile, recordándote que el tráfico de voz y datos pasa por toda esta infraestructura, desde las llamadas internacionales que hacemos, hasta los mensajes que enviamos, junto con nuestras conexiones online.